Tras visitas a neurólogos, a psicólogos, con profesores de estimulación neurocognitiva....la respuesta es siempre la misma "la enfermedad sigue su curso normal". Su curso ¿normal? Cierto que es una enfermedad que no tiene cura, que todo se basa en algunas horas de estimulación neurocognitiva y en una pastilla diaria, pero no ¿se podría tener una actitud menos derrotista hacia la enfermedad?
Es como si todos los profesionales tuvieran el efecto tobogán. Dejas a una persona en lo alto del tobogán, le dices que la leyes de la gravedad la harán deslizarse hasta el final del tobogán pero que no se preocupe, que eso es lo normal cuando te subes a un tobogán. Bueno, y nunca sabemos cuán larga es la bajada. Esa es la única esperanza que nos dan a los familiares. Cada persona está en un tobogán diferente con lo que cada bajada será más o menos larga.
Lo máximo que se pede hacer es acompañasr en el descenso.....pues si vamos a acompañar vamos a hacerlo intentando disfrutar y aprendiendo de ello.
En un viaje a Nicaragua hace años una viejecita de Managua me dijo "Este país está lleno de mierda mi niño, los militares, los políticos, los criminales....pero de la mierda salen tomates mi niño, de la mierda salen buenos tomates"
jueves, 16 de septiembre de 2010
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