lunes, 10 de enero de 2011

Hablar o no hablar de la enfermedad

Una de las preocupaciones que quiero plasmar en este blog es sobre las emociones del enfermo de Alzheimer. Cuando se busca información sobre la enfermedad se encuentran muchas referencias en relación al cuidador, pero muy pocas sobre cómo el enfermo acepta o lleva la enfermedad. Demasiado rápido asumimos que el enfemo tiene una pérdida de noción de la realidad, o que si siente emociones negativas, las olvida al poco. Un ejemplo, el día de Reyes, mi madre compartía sobremesa con otra anciana de la familia. Esta comenzó a hacer referencia a sus amistades, a la gente que había perdido y las que ahora se encontraban demasiadp mal de salud como para poder hacer cosas juntos. Sobre una de ellas recordó que tenía Alzheimer en estado avanzado, y que ya no iba a verla porque ni tan solo la reconocía, encerrada en su mundo.

Nuestra reacción, pedir a nuestra made que fuese a poner el café al fuego par salir de la conversación.

¿Qué debe sentir el enfermo en estos momentos cuando visualiza el futuro de la enfemedad? ¿Qué recursos utilizar para solventar estas situaciones? Continúo pensando que las emociones forman parte de la calidad de vida, y que existen pocos recursos para ayudar al enfermo de Alzheimer a gestionar las suyas.

Hablando con psicologos de la fundación ACE sobre por qué no existían sesiones de apoyo psicológico al enfermo comentaban que porque es dificil que expresen lo que sienten. No sé, me da la sensación que en este terreno todavía existe una gran laguna por trabajar.

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